jueves, 7 de noviembre de 2013

Mis malos deseos


Que tu nariz sangre intensamente hasta perder el conocimiento. Que tu madre te diga no te quiero, largo melocotón podrido, que tu alma esté sucia como tu alma impura.
Que los perros te muerdan la mano al darles de comer y que tu novia te cambie por una moneda de 5 centavos. Que hasta un mono sea más inteligente que tú y que las cucarachas se repugnen al ver tu cara.
Que cuando entres a una fábrica de queso te echen por el inodoro por ser apestoso.
Que ni la medicina moderna cure tu estupidez; y al mudarte de tu casa te echen a patadas.
Que al escribir un poema desastroso el profesor te cague a palos. Que los dinosaurios regresen de la muerte y que te persigan hasta el final de los tiempos y que por fin te cases con un baño público.

Diego M.

Malos deseos = buena literatura


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Que los ruidos te perforen los dientes, como una lima de dentista, y la memoria se te llene de herrumbre, de olores descompuestos y de palabras rotas.

Que te crezca, en cada uno de los poros, una pata de araña; que sólo puedas alimentarte de barajas usadas y que el sueño te reduzca, como una aplanadora, al espesor de tu retrato.

Que al salir a la calle, hasta los faroles te corran a patadas; que un fanatismo irresistible te obligue a prosternarte ante los tachos de basura y que todos los habitantes de la ciudad te confundan con un meadero.

Que cuando quieras decir: “Mi amor”, digas: “Pescado frito”; que tus manos intenten estrangularte a cada rato, y que en vez de tirar el cigarrillo, seas tú el que te arrojes en las salivaderas.

Que tu mujer te engañe hasta con los buzones; que al acostarse junto a ti, se metamorfosee en sanguijuela, y que después de parir un cuervo, alumbre una llave inglesa.

Que tu familia se divierta en deformarte el esqueleto, para que los espejos, al mirarte, se suiciden de repugnancia; que tu único entretenimiento consista en instalarte en la sala de espera de los dentistas, disfrazado de cocodrilo, y que te enamores, tan locamente, de una caja de hierro, que no puedas dejar, ni un solo instante, de lamerle la cerradura.

(Argentina, 1891-1967)

martes, 8 de octubre de 2013

Nueva versión de "Lo que querían ver"

Ahora podés descargar Lo que querían ver en formato jpg e imprimir la revista para leerla cuando vos quieras !!


Nueva versión!


Más textos

Mejor calidad !!

Después de leer "Las visitas" de Silvia Schujer


En nuestra opinión la novela “Las visitas”estuvo genial, nos re-gustó. Te enseña a no hacer cosas no permitidas y no avergonzarte de tus padres a pesar de que estuvieran presos.
Al protagonista (un adolescente) parecía darle vergüenza que su padre estuviera preso, pero igual siempre estaba ansioso por ir a verlo a la cárcel.
El punto flojo de la novela fue el final, es raro que terminara así. Es demasiado suspenso para un final. Para nosotras tendría que continuar con que los padres del protagonista vuelvan a estar juntos y tengan otro hijo.
La historia es interesante. Para nosotras la tienen que leer. Les va a gustar y no se van a arrepentir.
Tiara y Malena

Después de leer "Las Visitas" de Silvia Schujer


En nuestra opinión la novela “LAS VISITAS” es muy buena e interesante. La personalidad del protagonista, es muy divertida y problemática en algunos casos de la novela. También es muy misterioso, como cuando le negaba a sus compañeros la verdad de su padre que estaba en la cárcel.
En cuanto a los personajes secundarios, la mamá era mentirosa con ese tema del padre y a su hermana no le gustaba hablar de él.
El punto flojo es que terminó inesperadamente y dejo mucha intriga. Nos hubiese gustado que continúe de otra manera más interesante.

Agustina Q . Y Jenny R.

martes, 1 de octubre de 2013

Leyenda de "La muñeca enterrada"

Felicitaciones a las compañeras Sofía y Agustina por contarnos una leyenda tan espeluznante. Excelente ambientación y actuaciones!!!